Las cornadas de Juan Mora y de Sergio Flores, vuelven a recordarnos la dureza y el milagro de los toreros. Un milagro que se produce cada tarde de toros, cuando unos hombres de carne y hueso (o éso parece) se enfrentan a la bestia, a los miedos y a los públicos. Y si para los aficionados, los toreros dejan de ser héroes, mal vamos.
En contra, de los que muchos dicen,el torero de hoy se enfrenta al toro de más edad (y por lo tanto con más sentido), más fuerte, con más pitones, más sano, mejor comido y más bravo de muchas décadas. Éste toro de hoy, mucho más complicado de lo que creen algunos, está obligando a los toreros a estar físicamente muy fuertes. Porque éste toro, ya no tiene nada que ver con el toro de décadas inmediatamente anteriores, que era un toro grande, que en un principio se caía y que luego se paró. Por no hablar de los utreritos de los 60,s. Estamos en los primeros resultados (en el futuro será peor) del toro atleta. Un toro que se mueve, a veces con genio y casi siempre con dificultades. Y ésto se nota en aspectos muy importantes:
1º Está obligando a los toreros a estar físicamente muy puestos. Más que nunca.
2º A los jóvenes, les cuesta varios años asentarse como figuras (el que rompe). Técnicamente necesitan de oficio para ser regulares en el triunfo, que salvo excepciones, es lo que se exige. Y en ése camino, muchos toreros (grandes toreros) se quedan en la cuneta.
3º Ya no hay toreros veteranos en el escalafón. El único es Juan Mora, y como estamos viendo, la temporada del 2011 le estaba costando muchísimo destacar y hacer su toreo. Y en cuánto se ha descuidado un momento, se ha llevado un cornalón.
NOTA: TOREROS, HÉROES DEL SIGLO XXI.
Foto: Aplausos.es (Julián López).