"Cuando se contrata a un torero, en realidad,no sabemos cuánto son sus derechos de imagen.Se habla siempre de una cantidad global". No lo digo yo, lo dijo Simón Casas en La Divisa de RadioIntereconomía, el domingo pasado.
La problemática se resume en tres puntos básicos:
- Se habla de dineros globales,y el torero de turno, no sabe cuánto vale su imagen.
- El torero, que es el principal generador del dinero de la TV, no controla el dinero. La empresa recauda y reparte. ¿Pero cómo reparte?.
- La empresa firma contratos plurianuales con un operador, y vende un producto que no tiene. Que yo sepa, todavía nadie, ha inventado una feria taurina sin toro ni torero. En definitva estás obligando al torero a televisarse si quiere torear en Fallas,Feria de Abril,San Isidro,San Fermín,Semana Grande de Bilbao....
Se dan todos los condicionantes para que el torero,que se pone delante del toro, se sienta maltratado:
- Existe una imposición.
- Se contrata sin saber muy bien qué se hace, al estilo compadre.
- Dudoso reparto de un dinero que generan, principalmente, los toreros.
Y para rematar la faena, el torero cede sus derechos y no controla el posible (mal) uso que se hace de su imagen (redifusiones, posible banalización de su arte, posible sobreexposición ...).Y ésto nada tiene que ver con no querer Tv, querer cerrar CanalToros o un afán recaudatorio (los modestos iban a ser los principales beneficiados).
Lo extraño, es que los toreros hayan soportado ésta situación durante tanto tiempo, y se explica, porque el torero es un ser íntimo e individualista por naturaleza. De ahí el milagro, de éste acuerdo. Un milagro, que la patronal ya busca bombardear.
NOTA: Ahora, hay que ver, si se encuentran las fórmulas (que no es fácil) de un sistema más justo, equitativo y constructivo para todos, y sobre todo, para La Fiesta. Los toreros tienen toda la razón del mundo.












